Comunicación

Una guía ofrece medidas de prevención de contaminación del aceite de oliva con hidrocarburos minerales

A través de la identificación de riesgos, la implementación sistemática de medidas preventivas y la correcta gestión de incidentes, se garantiza que el producto final mantenga los estándares de seguridad y calidad exigidos en el sector.

La Interprofesional de Aceite de Oliva Español ha elaborado una Guía de Buenas Prácticas en el sector del Aceite de Oliva, dedicada a la prevención de contaminación por hidrocarburos minerales MOSH-MOAH. Esta guía establece un conjunto integral de medidas destinadas a asegurar que, a lo largo de toda la cadena productiva del aceite de oliva, se minimicen los riesgos derivados del contacto con lubricantes minerales, combustibles, materiales plásticos o cualquier otra fuente potencial de contaminación.

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El documento identifica los riesgos en cada etapa, de forma que en la fase agrícola analiza el uso de maquinaria y de recolección. Para evitarlas, recomienda un mantenimiento exhaustivo de tractores, remolques, vibradores, cosechadoras y pequeña maquinaria, priorizando el uso de lubricantes de base vegetal y revisando con frecuencia latiguillos, retenes y piezas sometidas a engrase. También se subraya la importancia de limpiar minuciosamente los remolques y evitar transportar maquinaria junto con aceitunas para prevenir contaminaciones cruzadas.

Del mismo modo, la guía hace hincapié en el uso de materiales y lonas aptas para uso alimentario, en la eliminación inmediata de mantas o utensilios contaminados y en la necesidad de mantener una limpieza rigurosa de todos los elementos que entren en contacto con la aceituna. Asimismo, se recuerda que el motor de la maquinaria nunca debe mantenerse encendido cerca de zonas donde las aceitunas esperan ser cargadas. En relación con los tratamientos agronómicos, indica que es indispensable verificar las formulaciones de los productos empleados, solicitando garantías de ausencia de MOSH-MOAH antes de su aplicación.

En la fase de almazara, otro momento crítico del proceso, se presta especial atención a la recepción de aceituna, ya que es posible que lleguen lotes contaminados en origen. Así, resulta esencial la inspección visual previa a la descarga y el mantenimiento y la limpieza de las tolvas. En el almacenamiento interno y transporte por cintas, la guía señala los riesgos derivados de motores situados sobre zonas donde se manipulan aceitunas y del desgaste de las cintas transportadoras, recomendando su revisión periódica y sustitución en caso de deterioro.

Los procesos industriales como el batido, decantación, centrifugación, trasiegos y uso de aditivos requieren un control especialmente riguroso, por lo que la guía propone ajustar correctamente los parámetros de extracción, verificar la composición de aditivos y coadyuvantes además de utilizar lubricantes de origen vegetal en maquinaria. En caso de que un lote sospechoso haya sido procesado, se debe realizar una toma de muestra en la salida del decanter y limpiar la maquinaria antes de continuar la actividad. El almacenamiento del aceite también se considera un punto sensible, recomendándose el uso de depósitos de acero inoxidable, la limpieza con productos aptos para uso alimentario, el control de la temperatura entre 18 y 20 grados y la instalación de sistemas de filtración del aire.

En el área de envasado, el documento resalta la necesidad de emplear tuberías y mangueras alimentarias fabricadas con materiales inertes, como acero inoxidable, manteniéndolas limpias y registrando los procesos de limpieza. Las líneas de envasado deben revisarse para comprobar que no existen fugas en máquinas de llenado, que los envases y tapones son adecuados para uso alimentario y que la línea se limpia correctamente después de cada cambio de lote. Es fundamental solicitar a los proveedores la documentación que garantice que los envases están libres de MOSH-MOAH y realizar análisis aleatorios del aceite envasado para verificar la ausencia de contaminación.

La guía aborda también la distribución, señalando que tanto para el transporte a granel como para el aceite envasado deben emplearse cisternas y mangueras de uso exclusivo alimentario, revisadas y limpias. Antes de que un lote salga de las instalaciones, la trazabilidad debe estar completamente verificada.

De manera transversal, la guía destaca varios pilares esenciales: la importancia de la trazabilidad en todas las etapas del proceso, la necesidad de una formación continua del personal para que conozca los riesgos y procedimientos relacionados con los MOSH-MOAH, el mantenimiento de protocolos de limpieza rigurosos con productos aptos para uso alimentario, la utilización en la medida de lo posible de lubricantes y materiales de base vegetal, la inspección frecuente de maquinaria y superficies que puedan entrar en contacto con el fruto o el aceite, así como la documentación exhaustiva de cualquier incidente o sospecha.

En conjunto, el documento ofrece una guía exhaustiva destinada a minimizar el riesgo de contaminación del aceite de oliva con hidrocarburos minerales. A través de la identificación de riesgos, la implementación sistemática de medidas preventivas y la correcta gestión de incidentes, se garantiza que el producto final mantenga los estándares de seguridad y calidad exigidos en el sector.